A veces voy por la calle y veo a la típica pareja con niño, todos muy felices y sonriendo. Pasa en demasiadas ocasiones, como si de un vulgar patrón se tratara, haciendo que todo lo demás quede estrambótico, como si eso fuera lo único "normal".
Es en esos momentos cuando yo me pregunto qué más se puede añadir al día a día que no quede superfluo, qué hacer ante esas situaciones donde quedas como un marginado sin remedio, sin razón de ser. Qué aportar en algo donde todo parece aportado, qué aportar a lo infinito.
¿Escribir un libro? Puede, pero no te creas original por hacerlo, en el mercado, o incluso en Internet encontrarás cientos, miles de textos mejores que el tuyo. No te engañes, nadie quiere leer tu mierda, así de simple.
Lo mismo pasa con los blogs, está muy bonito entrar en uno y empezar a escribir tus paranoias pero, ¿Crees que le interesa a alguien aparte de a ti? Otra cosa es que eso no te importe, pero entonces ¿cuál es la razón de hacer algo que solo tú vas a ver? Eso nos resulta siempre extraño porque ante todo somos seres sociales, basamos nuestras hazañas en la diversidad social, no somos nosotros, somos los demás personificados en nosotros, por mucha personalidad que tengas siempre te influirá algo del exterior. Incluso esa personalidad tan firme que dices tener se ha creado a base de reconocer e interactuar con ese exterior. No te las des de original, está todo inventado.
¿Acaso hay un propósito? Si vivimos es porque respiramos, ya está, te puedes pasar toda la vida solo comiendo, bebiendo, durmiendo y respirando, que morirás igual que el que tiene miles de aventuras, solo que en ese caso te llamarán aburrido.
No importa lo que hagas ni lo que digas, ni importa que hayas leído toda esta mierda que, a fin de cuentas, solo añade a lo infinito.